Más de la Vida - La semana del 14 de Mayo
Buscando Amor En Todos Los Lugares Equivocados© Copyright 2009 Más de la Vida con Jorge Cota
Proverbios 19:22
Cuando era niño me pasaba mucho tiempo con un juguete que tenía varias piezas de diferentes formas (cuadradas, triangulares, rectangulares, etc.) la idea del juego consistía en encajar las piezas correctas en los agujeros correctos. A veces forzaba y hasta le pegaba a las piezas para que encajaran en el agujero que no era el correcto.
Ese juego ilustra perfectamente lo que muchas personas hacen con su vida. Ya que no importa que tan paciente sea. Que tanta destreza y habilidad estratégica tenga. No importa que tan fuerte trata de forzarla. Las piezas y los agujeros tienen que encajar. Cuando no coinciden el tratar de golpearlas para que encajen solo lo deja a uno frustrado.
Lo mismo es verdad con nuestras vidas. Todos tenemos un vacío, un hueco en nuestro corazón que tiene cierta forma (como las piezas del juguete) de tal manera que solamente puede ser llenado con un encaje perfecto. Anhelamos ser amados, y estar satisfechos, pero ese amor y satisfacción deseados deben surgir de cierta fuente para que tengan ese encaje perfecto.
Nuestro problema es que muchos buscamos amor y satisfacción para llenar ese vacío en todos los lugares equivocados. Muchos tratan de llenar ese vacío en su corazón con cosas que no encajan. Y finalmente eso los lleva a una crisis de identidad.
El rey Salomón es un ejemplo perfecto de un hombre que buscó en todos los lugares equivocados. Salomón fue la persona más rica que jamás haya pisado la faz de la tierra. Hacía mirar a Carlos Slim como una persona común y corriente.
Salomón tenía cada recurso a su disposición y aún así escribió en su diario, (El libro de Eclesiastés) Dije yo en mi corazón: «Vamos ahora, te probaré con el placer: gozarás de lo bueno».
Salomón probó todo "debajo del sol" para ver si algo podía llenar ese vacío. Y hay que si tenía los recursos para hacerlo. Tenía mansiones, palacios, bienes raíces, jardines, parques, embalses. Intentó la música y encuentros sexuales.
Tenía las mejores comidas, el mejor vino, las mejores fiestas y sin embargo al final de su vida se dijo, «he observado todo cuanto se hace en esta vida, y todo ello es absurdo, ¡es correr tras el viento!»
Es como intentar de encajar una pieza cuadrada en el agujero redondo.
Finalmente, Salomón hizo otra observación. Llegó a comprender que en lo profundo de nuestros corazones hay un hueco que solamente puede encajarse con Dios y solo Él. Ni siquiera otra persona.
Salomón concluyó en el libro de Proverbios, lo que un hombre y una mujer desean es un amor que no falle. Salomón tenía razón. Nuestros corazones están buscando un amor infalible. Un amor que no falle es la única pieza que encaja y satisface nuestros corazones y aclara nuestra identidad.
Simplemente debe comprender cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo para usted. Permitir que Su amor infalible capture su corazón que ese amor le carcoma el alma y cuando lo haga, jamás tendrá una crisis de identidad; porque descubrirá su verdadera identidad. Usted es un hijo atesorado del Dios altísimo. Esa es su verdadera identidad. Como puede ver, su corazón lleva la forma de Dios, un ajuste perfecto para Jesús en todos los sentidos. Ningún corazón es muy grande, ningún corazón es muy pequeño Jesús es la respuesta - se ajusta en todos.
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Desde El Corazón Del Padre - La semana del 13 de Mayo
Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano?
Y él (Moisés) respondió: Una vara.
“Él (Dios) le dijo: “Échala en tierra.” Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano” (Éxodo 4:2-4 RV 1960).
Moisés no es sólo un ejemplo excelente de un pastor, uno quién conduce y dirige aquellos sobre quien él tiene a su cargo, pero él es también un cuadro claro de como el poder de Dios funciona por medio de vasijas humanas.
Cuando Dios primero llamó a Moisés y le dijo que fuera donde el Faraón y exigiera que dejara ir a los esclavos israelitas, Moisés protestó diciendo que él no era el adecuado ni estaba equipado para hacer eso. Dios entonces le dijo a Moisés que pusiera atención a la vara de Pastor que tenía en su mano, un símbolo de como Moisés se ganaba la vida. Encuentro eso fascinante. Dios no dijo, “Tienes razón; tú no sirves para nada. Llamaré alguien más.” Tampoco dijo Él, “Moisés, tú no sabes lo brillante y poderoso que eres. “Él simplemente preguntó, “¿Qué es eso en tu mano?” Entonces, cuando Moisés lo identificó como la vara de un pastor, Dios lo desafió a lanzarlo en la tierra. Moisés así lo hizo, y la vara se convirtió en una serpiente, ilustrando simbólicamente que la capacidad y las habilidades de Moisés ahora eran mortales. Pero entonces Dios exigió algo extraño; Él le dijo a Moisés que recogiera la serpiente por cola.
Ahora bien, alguien que sabe algo en absoluto sobre serpientes sabe que NO las recogemos por la cola, ya que eso deja a la serpiente libre de darse vuelta y mordernos. La lógica humana nos dice recogerla por su cabeza porque entonces podemos controlar sus colmillos venenosos. Pero Dios quiso que Moisés viera que esta criatura peligrosa sólo podría ser controlada por el poder de Dios, no el poder de Moisés. La única forma como Moisés podría aprender eso era dejar a un lado la lógica humana y obedecer la orden de Dios, sin tener en cuenta su timidez.
Hay una lección muy fuerte en esto para todos nosotros. Dios ha tejido en nuestros mismos seres los dones motivacionales, o pasiones, que nos conducirán naturalmente hacia al propósito de Dios para nuestras vidas. Moisés, aunque criado en un palacio, había dejado aquella vida y había tomado la existencia humilde de un pastor, la misma profesión que Dios había diseñado para Él que ayudaría a preparar a Moisés para un trabajo mayor, guiar el pueblo de Dios. Pero no era suficiente para Moisés identificar y seguir la pasión que Dios había puesto dentro de él; él también tenía que someter esa pasión a los propósitos de Dios. De ahí, el ejemplo de Dios que le dice a Moisés lanzar abajo su vara de pastor, que entonces se convirtió en una criatura peligrosa, y luego Dios que ordena a Moisés recogerla de una forma aún más peligrosa. La pasión innata de Moisés, dada por Dios, para ser un pastor estaba representada en aquella vara, pero esa misma vara tenía que ser sometida al propósito de Dios antes de que esto evidenciara el poder de Dios para realizar Su propósito.
Y esta es una lección para cada uno de nosotros. Somos tan diferentes a Moisés, en que Dios ha tejido una pasión en nosotros que nos conducirá hacia el propósito de nuestra vida. Pero si queremos ver ese propósito realizado con éxito, debemos someter esa pasión al propósito de Dios, reconociendo que somos incapaces de realizarlo por nuestra propia fuerza. Cuando hacemos esto, el poder de Dios se elevará dentro de nuestras vidas y luego se desbordará en las vidas de los demás en formas que nunca podíamos haber imaginado.
Dios no es un respetuoso de personas. Él nos ha llamado a cada uno de nosotros para realizar Su propósito, y Él nos ha equipado con una pasión que nos conducirá últimamente a ese propósito. ¿La pregunta es, someteremos esa pasión a Su propósito de derramar Su poder en un mundo que tan desesperadamente lo necesita?
***
So the Lord said to him, “What is that in your hand?”
He [Moses] said, “A rod.”
“And He [God] said, “Cast it on the ground.” So he cast it on the ground, and it became a serpent; and Moses fled from it. Then the Lord said to Moses, “Reach out your hand and take it by the tail” (Exodus 4:2-4, NKJV).
Moses is not only an excellent example of a shepherd, one who leads and guides those over whom he has charge, but he is also a clear picture of how God’s power operates through human vessels.
When God first called Moses and told him to go to Pharaoh and demand that he let the enslaved Israelites go, Moses protested that he was inadequate and unequipped to do so. God then called Moses’ attention to the shepherd’s staff in his hand, a symbol of how Moses made his living. I find that fascinating. God didn’t say, “You’re right; you’re a dummy. I’ll call someone else.” Nor did He say, “Moses, you don’t realize how really brilliant and powerful you are.” He simply asked, “What’s that in your hand?” Then, when Moses identified it as a shepherd’s staff, God challenged him to throw it on the ground. Moses did, and the staff turned into a serpent, illustrating the ability of the symbol of Moses’ own personal strength and abilities to turn deadly. But then God demanded something even stranger; He told Moses to pick up the serpent by the tail.
Now anyone who knows anything at all about snakes understands that we do NOT pick them up by the tail, as that leaves the serpent free to turn and bite us. Human logic tells us to pick it up by its head so we can control its venomous fangs. But God wanted Moses to see that this dangerous creature could only be controlled by God’s power, not Moses’ power. The only way Moses could learn that was to lay aside human logic and obey God’s command, regardless of how intimidating it might seem.
There’s a strong lesson in that for all of us. God has woven into our very beings the motivational gifts, or passions, that will naturally drive us toward God’s purpose for our lives. Moses, though raised in a palace, had left that life behind and taken up the lowly existence of a shepherd, the very profession God had designed for him that would help prepare Moses for the greater job of shepherding God’s people. But it wasn’t enough for Moses to identify and pursue the passion God had put inside of him; he also had to submit that passion to God’s purpose. Hence, the example of God telling Moses to throw down his shepherd’s staff, which then turned into a dangerous creature, and then God ordering Moses to pick it back up in an even more dangerous manner. Moses’ innate, God-given passion to be a shepherd was represented in that staff, but that same staff had to be submitted to God’s purpose before it would evidence the power of God that would fulfill that purpose.
And that’s the lesson to each of us. We are no different than Moses, in that God has woven a passion into us that will drive us toward our life’s purpose. But if we want to see that purpose successfully fulfilled, we must submit that passion to God’s purpose, recognizing that we are unable to fulfill it in our own strength. When we do that, God’s power will rise up within our lives and then spill over onto the lives of others in ways we could never have imagined.
God is not a respecter of persons. He has called each of us to fulfill His purpose, and He has equipped us with a passion that will ultimately drive us toward that purpose. The question is, will we submit that passion to His purpose to release His power into a world that so desperately needs it?
Kathi Macias, popular speaker and prolific author, is an Angel-award winning writer who has published nearly thirty books, including her latest releases, Mothers of the Bible Speak to Mothers of Today (New Hope Publishers) and My Son John (a novel from Sheaf House). Whether keyboarding her latest book, keynoting a conference, or riding on the back of her husband's Harley, Kathi "Easy Writer" Macias is a lady on a mission to communicate God's vision. Her insightful words—filled with passion, humor and soul nourishment—refresh audiences from all walks of life. Join Kathi as she hosts "Write the Vision" every Thursday from 6—7 p.m. (Pacific Time) via THE International Christian Network (www.theicn.com). To learn more about Kathi or to book her for your next event, visit www.KathiMacias.com. Spanish translations by Cynthia Alcantara (cynthia.alcantara1@gmail.com).
La Verdad Para Hoy - 18 de Mayo
18 de mayo
Por tanto, os ruego que me imitéis.
1 Corintios 4:16
Como todos los cristianos son imperfectos, necesitamos el ejemplo de alguien que también sea imperfecto, pero que sepa cómo resolver la imperfección. Tal vez sirva esta ilustración. Supongamos que decido participar en una peligrosa expedición de alpinismo. Un helicóptero deja caer a un guía en la cumbre de la montaña, y este mira hacia abajo y me dice: "Esta es la cumbre. Sube hasta aquí; este es el lugar donde quieres estar". Este guía no sería de tanta ayuda como alguien que vaya subiendo delante de mí y me diga: "Sígueme. Conozco el camino hacia la cumbre".
Cristo nos muestra la meta que debemos alcanzar, pero también necesitamos a alguien que sea ejemplo del proceso de alcanzar la meta. Solo venciendo el pecado podemos ser más semejantes a Cristo, de modo que necesitamos hallar a otro cristiano que también esté luchando para vencer el pecado. Un ejemplo humano y espiritual puede mostrarle cómo afrontar todas las consecuencias de nuestra condición pecaminosa. Comience a buscar y a seguir a un guía espiritual.
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Momento Decisivo - 15-31 de Mayo
“Las Manos del Carpintero” Un toque de Jesús Por David Jeremiah
Debieron ser ásperas, las manos del carpintero de la aldea. En una edad sin guantes o cremas para la piel, El empujó piedras a su lugar, se astilló, labró madera, y agarró madera con las manos desnudas. En un día sin bloqueador solar, El trabajó bajo el abrasador sol de Medio-oriente. En una era sin maquinaria moderna, El edificó casas, erigió edificios, ideó muebles, y reparó juguetes de niños. Sus manos debieron desarrollar una capa gruesa de cuero protector que fue obvio a los que sacudieron su mano o sintieron Su toque.
Pero, ah! —qué manos tan gentiles. Nunca aprietan demasiado duro, tocan demasiado rudo, ni dan palmadas sobre exaltadas a otro en la espalda.
¡Y qué manos tan poderosas! La huella de un solo dedo podría restaurar la vista al ciego, traer vida al muerto, curar la piel del leproso, o levantar un alma del sufrimiento del polvo de la vida.
¡Y que manos tan heridas! Ellos tocaron las cicatrices que ninguna loción podría curar y a la que ningún aceite podría ayudar. Estas fueron las manos de Jesús.
El Evangelio utiliza las palabras "manos," "dedos," y "toque" casi doscientos veces, y las palabras a menudo se refieren a Jesús: "Jesús extendió su mano y lo tocó. . . De modo que El tocó la mano. . . . El entró y la tomó por la mano. . . . Entonces El tocó sus ojos… Inmediatamente Jesús extendió la mano. . . Jesús vino y los tocó. . . . Entonces los niños pequeños fueron traídos a El para que El pusiera las manos en ellos y orara. . ."
Hay un viejo poema que dice, "Cristo no tiene manos sino solo las nuestras, para hacer Su trabajo hoy. El no tiene pies sino los nuestros, para dirigir a los hombres en Su camino". Esto no es exactamente verdadero, en Su cuerpo terrenal ciertamente tuvo un buen par de manos y diez perfectos dedos. Pero es cierto que Cristo quiere utilizar nuestras manos para continuar Su trabajo.
Manos amorosas Esto significa que nuestras manos deben transmitir el amor. En Su parábola del hijo pródigo, Jesús describió la reacción del padre al regreso a casa de su chico rebelde: "Llenó del amor y la compasión, él corrió a su hijo, lo abrazó, y lo besó" (Lucas 15:20). Muchos padres verdaderamente aman a sus hijos, pero no siempre transmiten este amor de manera que los hagan sentirse seguros. Los abrazos, las palmadas en la espalda, aún las payasadas y los apretones—todas estas son formas en que les podemos comunicar el cariño a nuestros jóvenes.
Dr. James Dobson recordó, "Mi madre tenía manos suaves y femeninas, y a ella le encantaba usarlas cuando era pequeño para acariciarme el pelo y frotar mi espalda. Su toque me transmitió el amor de una manera incomparable. Recuerdo visitarla en un hogar de ancianos poco antes de su muerte, y ver esas manos tan familiares. Para entonces estaban arrugadas y temblorosas, pero eran hermosas para mí.
Jesús no tenía miedo de tocar a otros. La piel leprosa no lo ahuyentó, ni vaciló en lavar los pies mugrientos de Sus discípulos. Ahora quiere utilizar nuestras manos para mandar el mismo mensaje del amor, de la humildad, y de la aceptación.
Leí acerca de un joven que visitó una fábrica locomotora en Inglaterra. A fines de la visita, él se estiró para dar gracias al guía y fue sorprendido por el apretón, el puño insensible que él sentía. El guía parecía ser un hombre fuerte, aún así su apretón de mano fue casi inexistente. Un poco avergonzado, el anfitrión explicó, "Usted debe disculparme por mi mano. Cuándo yo era un aprendiz, tuve un accidente, y un clavo me la atravesó completamente. Desde entonces, nunca he podido cerrar la mano".
El visitante después reflexionó: Tal como Cristo. Hace mucho tiempo, los clavos atravesaron completamente sus palmas y desde entonces El, tampoco, nunca ha cerrado las manos. Ellas se estiran abiertas hacia un mundo necesitado.
Salmos 104:28 dice que cuando Dios abre la mano, saciamos de bien; y en salmos 145:16 se encuentra el pensamient "abres tu mano, y colmas de bendición a todo ser viviente".
¿Están tus manos abiertas? ¿Eres generoso hacia una persona necesitada quien Dios trae por tu camino? ¿Hacia Su trabajo que necesita ayuda? ¿Hacia aquellos que dependen de tu provisión?
Un misionero en África predicó un día acerca de dar libremente; y en el proceso, él describió el hábito de diezmar. Al día siguiente tocaban a su puerta. Un chico local estaba allí sosteniendo un gran pez. "Aquí esta," dijo al chico. "He traído mi diezmo". ¿Cuando el misionero tomó el pez, él preguntó al joven, "Si esto es tu diezmo, dónde están los otros nueve peces"? El chico contestó, "Ah, todavía están en el río. Voy ahora a agarrarlos".
Este es el espíritu de la generosidad ansiosa y liberal que Jesús practicó, y debemos de seguirlo en Sus pasos—o en Sus distribuciones.
Esto implica, claro esta, mucho más que solo repartir dinero. Significa que debemos usar nuestras manos para ayudar los demás. En el principio del ministerio de Cristo, nosotros leemos en Lucas 4:40: "Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba".
¡En medio de Su ministerio, Jesús criticó a los Fariseos, diciend "Ay de vosotros también, intérpretes de la ley, porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis!" (Lucas 11:46).
Al final de su ministerio, Jesús sacó a sus discípulos hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. "Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo" (Lucas 24:50-51).
¿Cómo pueden llegar a ser nuestras manos una bendición para otros? ¿Quizás enjugar la frente de un niño febril? ¿Preparando una comida para un soltero solitario? ¿Escribiendo una nota de ánimo a alguien necesitado? ¿Cortando flores para un vecino? ¿Enjugar las narices de niños en la guardería infantil de la iglesia? ¿El repartir boletines con una sonrisa y un apretón de manos el domingo?
Manos Atrayentes Las manos de Cristo eran también atrayentes. En Juan 8:6, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo; y aunque nosotros no sepamos lo que El escribió, conocemos Su mensaje primari ¡Vengan a Mí! Sus manos siempre deben haber escrito y atraído y hecho gestos con una vista para extender la vida eterna a aquellos por quienes El murió. Quizás tus manos puedan escribir una nota que contiene un codazo evangélico. Quizás tu brazo sobre el hombro de un amigo puede ayudar a este a venir a Cristo. Quizás el gesto de un "ándale" con las manos puede atraer a alguien a asistir la iglesia contigo.
Manos que oran También pensamos en las manos del maestro como manos que oran. No he encontrado muchos versos específicos en los Evangelios que describan las maneras en las que nuestro Señor utilizó las manos para orar, pero es un retrato grabado en nuestras mentes por al famosa pintura de Albrecht Durer comúnmente conocida como "Las Manos que Oran" —las dos manos apretadas juntas en una actitud de oración. Durer pintó esas manos en 1508 para un retablo en Frankfort, Alemania, y hay una tradición muy arraigada detrás de la pintura. Es dicho que Durer creció en una aldea en las afueras de Nuremberg, una de dieciocho niños. Dos de los chicos soñaban con ser artistas, de modo que ellos hicieron un pacto. Uno trabajaría en las minas para financiar la instrucción del otro, y después cambiarían lugares. Lanzando una moneda al aire, Albrecht fue a la escuela primero y desarrolló sus habilidades. Cuándo llego el tiempo de que su hermano asistiera a la escuela, él no pudo hacerlo. Ya que sus manos habían sido dañadas de tal manera en las minas que ya no podía ni sostener un pincel. Como un tributo para él, Albrecht utilizó sus manos como el modelo para la pintura que ha durado cinco siglos.
Puedo imaginarme las manos de nuestro Señor desbastadas descansan en una postura de oración, las palmas juntas, los dedos apuntando hacia arriba, como el Carpintero de Nazaret tomó tiempo para implorar las bendiciones de Dios en el trabajo de sus manos.
Ah, para ser como Jesús. Para tener el mismo toque, el mismo agarre en la vida, la misma generosidad, las mismas hermosas, manos que atraen como las de nuestro Señor. Mire sus manos en este momento. ¡Que Dios las tome y las use para Su gloria! Oraremos con el himnista:
Deja que mis manos realicen Su orden, Deja que mis pies corren en Sus maneras; Deja que mis ojos ven solo a Jesús, Deja que mis labios hablen para adorarlo.
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Tesoros de la Palabra - 18 de Mayo
18 DE MAYO
ESCRITURA: Mateo 25:21: “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”
TESORO BÍBLICO: Un hombre habló con su pastor un día y le dijo: “No sé qué es lo que pasa, pero para mí Dios ya no es real.” El pastor sabiamente le preguntó: “¿Hay algún pecado en tu vida?” En un momento de honestidad, el varón respondió: “Hace muchos años yo diezmaba, pero un día pensé que Dios no necesitaba el dinero tanto como yo, así que dejé de hacerlo.” El pastor respondió: “¿Dirá acaso Dios: ‘Mi hijo me ha desobedecido, no puede confiarme sus posesiones, por lo tanto, le bendeciré aún más con recursos financieros’, hará Dios esto?” Por supuesto que no. Si usted no le es fiel en lo poco, Él no le bendecirá con más.
PUNTO DE ACCIÓN: ¿Está usted diezmando de su ingreso a la obra de Dios? Si no lo está haciendo, es hora que empiece a hacerlo.
El Camino Bíblico - 18 de Mayo, 2013
I de Crónicas 21 – 23
En la lectura de hoy:
Salomón tenía unos 20 años de edad cuando él fue ungido rey. Por razón de que los jóvenes no tienen los años de experiencia que sus ancianos tienen, ellos a veces subestiman las cosas que son de mayor importancia. Consecuentemente, David no estaba satisfecho con sólo proveer los materiales que Salomón necesitaba para edificar el templo, por eso le dijo: «Y Jehová te dé entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la Ley de Jehová tu Dios. Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes. . . . Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario de Jehová Dios, para traer el arca del pacto de Jehová, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehová» (I de Crónicas 22:12-13,18-19).
Toda la acumulación de materiales que David hizo estaba ahora en las manos de su hijo. Pero Salomón había ignorado el consejo espiritual que su padre David le había dicho de poner su corazón y su ánimo « . . . en buscar a Jehová vuestro Dios». La construcción del templo debería de haber tomado primer lugar, pero Salomón puso sus intereses personales primero, y no llegó a empezar a edificar el templo hasta el cuarto año de su reino. Al contrario, él empezó a acumular carros militares y caballos, y muchas esposas también (II de Crónicas 1:14; 3:1-2; I de Reyes 10:26-11:4). Esto fue una violación de la ley para los reyes de Israel (Deuteronomio 17:16-18).
El llamamiento que David le hizo a Salomón es todavía una necesidad para cada creyente. La verdadera fe es demostrada por nuestro compromiso y obediencia a la Palabra de Dios, y nuestra dependencia en que Él responderá todas nuestras oraciones, mientras que hacemos todo lo posible, para que se cumpla Su voluntad. Nosotros no podemos pensar que podemos «dejárselo todo en las manos de Dios y sentarnos a esperar». El Señor espera nuestra participación en todo lo que podemos llegar a hacer. Jesucristo llama a cada creyente a « . . . buscad primeramente el reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mateo 6:33). Entonces podemos considerar esto: «¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?» (Santiago 2:21-22).
Pensamiento para hoy:
Lectura opcional:
Versículo de la semana para aprender de memoria: II de Corintios 8:9







