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La Biblia en un año en orden Cronológico

  • Lectura Diaria para Hoy -- provisto por Bible Gateway

    Chronological Reading for Friday May 18, 2012 (TLA)

    This text is provided by United Bible Societies Copyright © 2000. The Reading plan is brought to you by BibleYear.com and powered by Bible Gateway.

    Salmos 26

    Siempre te seré fiel
    SALMO 26 (25)

    Himno de David.

    1-2 Dios mío,
    declárame inocente,
    pues vivo una vida honrada
    y en ti confío ciegamente.
    Dime si te agrada
    lo que pienso y lo que siento.
    3 Yo siempre recuerdo tu amor
    y por eso te soy fiel.

    4-5 No me junto con gente tramposa
    ni ando con gente mala y perversa.
    ¡No soporto cerca de mí
    a gente que no es sincera!

    6 Dios mío,
    yo no he hecho nada malo;
    por eso me acerco a tu altar
    7 para cantarte a voz en cuello
    mis himnos de alabanza
    y hablar de tus grandes hechos.

    8 Dios mío,
    yo amo el templo donde vives,
    donde se hace presente tu grandeza.
    9 No me dejes morir
    entre gente pecadora;
    no me quites la vida
    junto con gente asesina,
    10 gente que tiene en sus manos
    el dinero que ha ganado con engaños.

    11-12 Dios mío,
    yo quiero seguir siendo honrado;
    ten compasión de mí, y sálvame.
    Así me mantendré fiel a ti,
    y con todo tu pueblo te alabaré.


    Salmos 40

    Dios es mi libertador
    SALMO 40 (39)

    Himno de David.

    1 Toda mi esperanza
    la tengo puesta en Dios,
    pues aceptó atender mis ruegos.
    2 Mi vida corría peligro,
    y él me libró de la muerte;
    me puso sobre una roca,
    me puso en lugar seguro.
    3 Me enseñó un nuevo himno
    para cantarle alabanzas.
    Muchos, al ver esto,
    se sintieron conmovidos
    y confiaron en mi Dios.

    4 Dios bendice
    a los que en él confían,
    a los que rechazan a los orgullosos
    que adoran dioses falsos.

    5 Mi Señor y Dios,
    me faltan palabras para contar
    los muchos planes y maravillas
    que has hecho en nuestro favor.
    Quisiera mencionarlos todos,
    pero me resulta imposible.

    6 Tú no pides sacrificios
    a cambio de tu perdón;
    tan sólo nos pides obediencia.
    7 Por eso te he dicho:
    «Aquí me tienes».
    Así me lo enseña
    la Ley de Moisés.
    8 Dios mío,
    cumplir tu voluntad
    es mi más grande alegría;
    ¡tus enseñanzas las llevo
    muy dentro de mí!

    9-10 Dios mío, tú bien sabes
    que no he guardado silencio.
    Siempre he dicho que eres justo.
    A todo el mundo le he dicho
    que tú eres fiel y salvas.
    No le he ocultado a tu pueblo
    tu gran fidelidad.
    11 Y tú, Dios mío,
    no me dejes sin tus cuidados;
    por tu gran fidelidad,
    nunca dejes de protegerme.
    12 Son tantas mis maldades
    que no las puedo contar;
    me dominan,
    me tienen acorralado,
    ya no puedo ver,
    ya no me quedan fuerzas.
    ¡Tengo más pecados
    que pelos en la cabeza!

    13 Dios mío,
    ¡líbrame, por favor!,
    ¡ven pronto en mi ayuda!
    14 Confunde y avergüenza
    a todos los que quieren matarme;
    haz que huyan derrotados
    todos los que desean mi mal;
    15 derrota y avergüenza
    a los que se burlan de mí.
    16 Pero deja que se alegren
    los que en tu templo te adoran;
    que digan siempre
    los que aman tu salvación:
    «¡Nuestro Dios es poderoso!»

    17 Y a mí, Señor y Dios,
    ¡no me olvides,
    pues estoy pobre e indefenso!
    No te tardes,
    pues tú eres quien me ayuda;
    ¡tú eres mi libertador!


    Salmos 58

    Tú eres un Dios de justicia
    SALMO 58 (57)

    Poema de David. Instrucciones para el director del coro: Este himno deberá cantarse con la melodía «No destruyas».

    1 Yo les pregunto, gobernantes,
    ¿de veras actúan con justicia?
    Y ustedes, hombres mortales,
    ¿son justos en sus juicios?
    2 ¡Al contrario!
    ¡Todo lo que piensan
    lleva malas intenciones!
    ¡Todo lo que hacen
    provoca violencia en el país!

    3 Los malvados ya son malos
    desde antes de nacer;
    desde que están en el vientre
    ya dicen mentiras.
    4 Son gente tan venenosa
    que hasta parecen víboras.
    Son venenosos como las cobras,
    que se hacen las sordas
    5 para no oír lo que dice el mago,
    el que hace encantamientos.

    6 Dios mío,
    ¡rómpele los dientes a esa gente!,
    ¡rómpeles los colmillos a esos leones!
    7 ¡Haz que desaparezcan
    como agua entre los dedos!
    ¡Haz que los pisoteen
    como a la hierba del camino!
    8 ¡Haz que se derritan
    como si fueran de hielo!
    ¡No los dejes venir al mundo!
    ¡Destrúyelos antes de nacer!
    9 Antes de que sepan lo que pasa,
    ¡hazlos que ardan como espinos!
    ¡Haz que el viento los arrastre,
    aunque todavía estén con vida!

    10 Tu pueblo verá
    el castigo que vas a darles,
    y se pondrá muy contento
    de poder empaparse los pies
    en la sangre de esos malvados.
    11 Y dirán hombres y mujeres:
    «¡Vale la pena que seamos
    el pueblo de Dios!
    ¡Hay en este mundo
    un Dios que hace justicia!»


    Salmos 61

    Protégeme toda la vida
    SALMO 61 (60)

    Himno de David. Instrucciones para el director del coro: Este himno deberá cantarse acompañado de instrumentos de cuerda.

    1 Dios mío,
    oye mis gritos,
    escucha mi oración.
    2 ¡Ya no aguanto más!
    Por eso te llamo
    desde el último rincón del mundo.
    Ponme sobre una gran piedra,
    donde quede a salvo del peligro.
    3 ¡Tú eres mi protector!
    ¡Tú me defiendes del enemigo!

    4 Quiero pasar toda mi vida
    viviendo en tu santuario,
    bajo tu protección.
    5 Tú, Dios mío,
    conoces mis promesas;
    tú me entregaste mi parte
    en la tierra que le diste
    al pueblo que te adora.

    6 Concédeme reinar mucho tiempo,
    y vivir una larga vida;
    que dure mi reinado una eternidad.
    7 Déjame reinar para siempre;
    ¡protégeme con tu amor toda la vida!
    8 Yo te prometo
    que siempre te alabaré con himnos,
    y que todos los días
    te cumpliré mis promesas.

    Salmos 62

    Con Dios, jamás seré derrotado
    SALMO 62 (61)

    Himno de David, dedicado a Jedutún.

    1-2 Sólo Dios me da tranquilidad,
    sólo él puede salvarme;
    sólo él me da su protección,
    ¡jamás seré derrotado!

    3 Ustedes, todos ustedes,
    ¡ya dejen de atacarme
    y de querer acabar conmigo!
    ¡Hasta parezco una pared inclinada,
    una cerca a punto de caerse!
    4 Ustedes sólo piensan humillarme.
    Les encanta decir mentiras:
    de labios para afuera
    me expresan buenos deseos,
    pero en su pensamiento
    me desean las peores cosas.

    5 Sólo Dios me da tranquilidad;
    sólo él me da confianza.
    6 Sólo él me da su protección,
    sólo él puede salvarme;
    ¡jamás seré derrotado!
    7 Dios es mi salvador;
    Dios es mi motivo de orgullo;
    me protege y me llena de fuerza.
    ¡Dios es mi refugio!

    8 Pueblo mío,
    ¡confía siempre en Dios!
    Cuando vayas a su templo,
    cuéntale todos tus problemas.
    ¡Dios es nuestro refugio!

    9 No hay un solo hombre
    que valga más que un suspiro;
    todos son pura ilusión.
    Si los pesaran en una balanza,
    ¡ni juntos pesarían gran cosa!

    10 No pongan su confianza
    en el dinero mal ganado;
    no se hagan ilusiones
    con el fruto de sus robos.
    ¡No vivan sólo para hacerse ricos!

    11 Dios ha dicho muchas veces:
    «Soy un Dios poderoso,
    12 pero también, un Dios de amor.»

    Dios mío,
    tú nos das a cada uno
    lo que merecen nuestros hechos.


    Salmos 64

    El destino del malvado
    SALMO 64 (63)

    Himno de David.

    1 Dios mío,
    ¡escucha mi queja!
    ¡No dejes que mis enemigos
    acaben con mi vida!
    2 Son una banda de malvados;
    son una pandilla de malhechores;
    ¡escóndeme de sus planes secretos!
    3 Sus palabras hieren
    como espada afilada;
    sus palabras matan
    como flechas envenenadas.
    4 Se esconden, y desde allí
    disparan contra la gente inocente;
    no tienen miedo de nada ni de nadie;
    ¡disparan sin que nadie se lo espere!

    5 Cuando hacen sus planes malvados,
    se animan los unos a los otros;
    piensan dónde esconder sus trampas,
    y creen que nadie las verá.
    6 Planean muy bien sus maldades
    y creen tener el plan perfecto;
    piensan que nadie los descubrirá.
    7 Por eso, sin que lo esperen,
    Dios les disparará sus flechas
    8 y caerán heridos de muerte.
    Su propia lengua será su ruina,
    y quienes los vean
    acabarán burlándose de ellos.
    9 El mundo entero alabará a Dios,
    hablará de sus acciones,
    y llegará a entenderlas.

    10 ¡Que se alegre la gente buena
    por todo lo que Dios ha hecho!
    ¡Que todos los justos lo alaben
    y pongan en él su confianza!

    (2012.05.17 22:00)
  • Traducción en lenguaje actual (TLA)
    Derechos del autor © 2000 Sociedades Bíblicas Unidas
    Este plan de lectura ha sido gentilmente provisto por BibleYear.com